Abrió la ventana y a contraluz se vislumbró su silueta,
su dorso casi desnudo apenas envuelto en sábanas,
la brisa atrevida y traviesa jugando con su cabellera,
en un descuido simulado y casi inocente,
su cubierta cae al piso y la deja expuesta.

A su espalda, y en silencio, Él la acecha,
furtivo, sigiloso, sólo observa,
su brillo, su esplendor, su belleza,
Ella sabe que Él la admira, y lo deja,
lo seduce, lo cautiva, lo provoca, lo embelesa.

Pero Ella no voltea, solo espera,
se acaricia, y con basta picardía le coquetea,
la hoguera de su cuerpo lo desea,
mientras Él, ávido de poseerla,
se le acerca sutilmente y se deleita con olerla.

Sus miradas aún no se encuentran,
Ella siente que su aliento está muy cerca,
y su piel se eriza anunciando una tormenta,
Él bordea con sus brazos, sus caderas,
de pasión y de arrebato Ella está presa.

Extasiado y lujurioso, con voracidad la besa,
se adueña de su cuerpo, de los pies a la cabeza,
Ella vibra de placer y se sirve ante su mesa,
Él devora con deleite el manjar que le presenta,
y ambos beben sorbo a sorbo de su elixir y su néctar.



Fuentes: Portada Mujer Hombre
Todas las imágenes utilizadas en esta publicación son de Pixabay
Libres de derechos de autor.
Las imágenes han sido editadas con Adobe Photoshop CS6.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traductor »